FOLLAR CON LA MIRADA

Me gusta hacerme la encontradiza y recrearme con tu olor a palomitas. A menudo aprovecho los escasos minutos en nuestros encuentros para mirarte. Miro tus ojos y poco me cuesta adentrarme en tus pupilas.

En ellas te encuentro más cercano y avanzo hasta besarte, que tú me devuelvas el beso y acariciar tu rostro. Sentir entre caricias las palpitaciones en tu pecho, que me agarres con ira e inmovilizada sentir como recorres a besos todo mi cuello. Perderme en el deseo y notar tu sexo apretándome fuertemente, sentir la necesidad de desnudarnos y disfrutar con cada detalle de tu cuerpo y cada fantasía de nuestra mente. Acariciarnos y sentir el tacto de todo tu físico y queriendo abarcar éste con tan solo dos manos recorrerte de arriba abajo. Descubrir otro tipo de placeres recorriéndonos con nuestra boca, sentir el deseo de conocimiento en la trayectoria de la lengua ajena. Sentir como se contraen todos mis músculos que se muestran incapaces de esperar un segundo más sin tenerte dentro. Ser embestida por mi ser creado de ilusión y morbo. Perdernos entre retorcidos niveles de satisfacción. Hasta sentir en mi piel una explosión de erotismo y sensualidad.


De nuevo distanciarme de tus pupilas y volver al punto de partida. Tú mirada. Ocasionalmente busco el modo de hacerme la encontradiza y recrearme con tu olor a palomitas.

Musa de la Glíptica

Eso, amigos lectores, es lo que vulgarmente se conoce como “Follar con la mirada”. Me despido como siempre con Besitos de colores… ¡Nos vemos y nos leemos!

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